miércoles, 2 de julio de 2014

Tan a gusto

 
Termino de leer una revista femenina que adelanta apetecibles planes de vacaciones, costosos estilismos y sofisticadas dietas y ejercicios para lucir un cuerpo perfecto durante el     verano.     Precisamente  es   ese   adjetivo -“perfecto”- , uno de los más recurrentes en la mayoría de los reportajes. La perfección parece ser la finalidad oculta detrás de tanto esfuerzo de energía, tiempo y recursos económicos.

A estas alturas de mi vida ya he comprobado que la perfección no es sinónimo de felicidad, sino de insatisfacción. Pretender abarcarlo todo con la máxima eficacia es una tarea agotadora e inalcanzable. Así que, después de este rato de lectura, ya sé lo que no voy a hacer en verano: cursos de submarinismo, bikram yoga, ni esquí acuático; tampoco voy a comprarme un vestido de Gucci ni un bolso de Prada; por supuesto que no voy a contabilizar las calorías de cada alimento. Y sí, voy a disfrutar a tope de la familia, del buen tiempo y de la playa; voy a comer helados y no me privaré de unas tapas con tinto con limón. Renuncio a estar perfecta. Aspiro a estar a gusto. ¡¡¡Feliz verano a todos!!!

domingo, 18 de mayo de 2014

#Que alguien me lo explique

Leo con verdadero estupor las declaraciones de la autora de un asesinato que no sólo no se arrepiente del atentado que acaba de cometer, sino que se jacta de ello y justifica su crimen porque la víctima, según su desquiciado criterio, “se lo merecía”. Con el mismo estupor e incredulidad leo también comentarios en redes sociales disculpando a la asesina y señalando como posibles atenuantes la crispación social, las barreras entre el pueblo y la clase política, la indignación, los efectos trágicos de la crisis…

 ¿Creerse víctima de una injusticia justifica que alguien acabe con la vida de una persona? ¿La indignación actúa como una carta blanca en nuestra sociedad? Porque si es así, nadie está libre de recibir el ataque de otro que se sienta perjudicado por su actitud. Un jefe autoritario, un familiar molesto, un vecino ruidoso, un compañero de trabajo cotilla, un amigo que comete una traición… ¿Para qué tenemos unos derechos y un sistema judicial? ¿Vivimos en una sociedad civilizada o en una auténtica jungla? ¿Los contenciosos se dirimen en los juzgados o a balazo limpio? ¿Quiénes son nuestros héroes: los asesinos o quienes contribuyen a crear una sociedad mejor? No perdamos el norte: la vida es el bien más preciado que tenemos. Y afortunadamente, vivimos en un país en el que nadie tiene derecho de acabar con ella.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Dedicado a Yolanda


“Parece que a nadie le importa lo que ocurre en Venezuela”, reflexiona una amiga venezolana después de haber dado un vistazo a los últimos tuits que aparecían en la pantalla de su ordenador. Durante estos días he sido testigo de su preocupación, de la angustia con la que ha esperado las llamadas de sus familiares para comprobar que están bien, de su necesidad de saber y contar lo que está pasando. He leído sus mensajes de denuncia en Facebook, la he visto fabricar su pancarta para acudir a una concentración pacífica…
Y aunque a ella no le parezca suficiente, sé que está haciendo todo lo que está en su mano desde este rincón del mundo. Valoro y admiro su esfuerzo por intentar que las cosas cambien, de sumar su voz a las de tantos compatriotas que están clamando justicia y libertad. De no dejar que la lejanía se transforme en indiferencia. De participar a miles de kilómetros de distancia. De no cansarse. De estar, a pesar de todos los obstáculos. De luchar. De soñar con una realidad mejor.
Sí nos importa lo que ocurre en Venezuela.
 

Sí nos importa lo que te ocurre.
Estamos contigo, compañera. Amiga. AMIGA.
 

domingo, 19 de enero de 2014

Hermanos




Tienen muy pocas horas en este mundo. Apenas pueden abrir los ojos y demuestran la indefensión propia de quienes acaban de llegar a un territorio desconocido, luminoso, con ruidos y seres extraños que no son capaces de identificar. Son pequeños, frágiles y vulnerables, pero entre ambos movilizan una fuerza arrolladora. Entre los dos hay un vínculo poderoso que les une a su experiencia previa en el vientre materno. Un testigo que le ha acompañado desde su primer latido de vida, una presencia con la que han ido creciendo, transformándose, convirtiéndose en lo que son ahora. Un compañero de viaje, un cómplice, un amigo leal: un hermano.

 
El cariño y la naturalidad con la que estos gemelos recién nacidos se abrazan mientras toman su primer baño hacen que la palabra “hermano” tome todo su sentido. No creo que sea casualidad que se hayan convertido en uno de los temas más comentados en redes sociales durante este fin de semana. Estas imágenes tienen algo que nos atrapan: nos llevan atrás en el tiempo y nos hacen revivir nuestras propias experiencias familiares, nuestros primeros cumpleaños, nuestros juegos infantiles, nuestras primeras lecciones en la escuela. Y en muchos casos, también hemos tenido un cómplice, un hermano o una hermana con la que hemos compartido millones de historias. Ojalá nunca perdamos la cercanía y espontaneidad de estos gemelos. No dejemos que se interpongan los años, las diferencias o la falta de comunicación. Recordemos siempre el calor y el afecto de nuestros primeros abrazos.