miércoles, 2 de julio de 2014

Tan a gusto

 
Termino de leer una revista femenina que adelanta apetecibles planes de vacaciones, costosos estilismos y sofisticadas dietas y ejercicios para lucir un cuerpo perfecto durante el     verano.     Precisamente  es   ese   adjetivo -“perfecto”- , uno de los más recurrentes en la mayoría de los reportajes. La perfección parece ser la finalidad oculta detrás de tanto esfuerzo de energía, tiempo y recursos económicos.

A estas alturas de mi vida ya he comprobado que la perfección no es sinónimo de felicidad, sino de insatisfacción. Pretender abarcarlo todo con la máxima eficacia es una tarea agotadora e inalcanzable. Así que, después de este rato de lectura, ya sé lo que no voy a hacer en verano: cursos de submarinismo, bikram yoga, ni esquí acuático; tampoco voy a comprarme un vestido de Gucci ni un bolso de Prada; por supuesto que no voy a contabilizar las calorías de cada alimento. Y sí, voy a disfrutar a tope de la familia, del buen tiempo y de la playa; voy a comer helados y no me privaré de unas tapas con tinto con limón. Renuncio a estar perfecta. Aspiro a estar a gusto. ¡¡¡Feliz verano a todos!!!