martes, 4 de octubre de 2011

Enganchados al móvil

Ocurre con cierta frecuencia: estás hablando con varias personas cuando de repente una de ellas se aparta del grupo para hablar por teléfono o responder un mensaje. -“Perdonad un momento”-, se excusa el receptor de la llamada mientras busca un lugar más tranquilo para responder. Mientras tanto, la conversación principal queda suspendida o deriva hacia otro tipo de comentarios. Las redes sociales y la mensajería instantánea han multiplicado las charlas paralelas y han disparado el flujo de mensajes precedidos de todo tipo de alertas (“bip-bip”, “toc-toc”, “tirorí-tirorí”) que se instalan como sonidos de fondo de cualquier charla entre amigos, compañeros y familiares.

Las reuniones ahora tienen un denominador común: sus miembros reparten la atención entre las personas que les rodean y la información que les llega a través de sus dispositivos móviles. Cada vez hay más cabezas agachadas mirando una pantalla, más dedos recorriendo los teclados y menos oídos escuchando. Hay tantos puntos que captan nuestro interés que resulta difícil mantener la atención en una sola cosa o persona durante un tiempo razonable.

-“¿De qué estáis hablando?”-, pregunta el amigo que regresa con su blackberry en la mano y trata de pillar el hilo de la nueva conversación. La dispersión crea una sensación falsa: la de estar conectado a varias situaciones al mismo tiempo, cuando en realidad no se está realmente implicado en ninguna de ellas. Los móviles pueden acercarnos en la lejanía y aislarnos en la distancia corta. Por eso hay dos funciones que convendría activar más a menudo: modo silencio y modo off.