lunes, 29 de agosto de 2011

Espíritu Zen

Regreso a la rutina y varias personas formulan el mismo comentario que posiblemente yo repita dentro de poco: “¿Las vacaciones? Ya casi se me han olvidado…”. Resulta paradójico pensar que necesitamos algunos días para poder desconectar y sentirnos verdaderamente relajados y pocos minutos para que algo nos haga perder la calma: un electrodoméstico que se avería y genera un gasto imprevisto; un corte de tráfico en la carretera que nos lleva a circular a la deriva mientras encontramos una ruta alternativa en medio de un embotellamiento; una vuelta al trabajo con el escritorio lleno de documentos y tareas por hacer en tiempo récord…

Hay situaciones que ponen a prueba nuestra paciencia, pero ninguna de ellas deberían hacernos perder el buen humor. Las dificultades forman parte del día a día y merece la pena que tan sólo les dediquemos el tiempo justo para resolverlas. No sirve de nada tenerlas presentes y recrearnos en ellas: el camino no tiene por qué ser aún más difícil. Las cosas pueden ser complicadas, pero en nuestras manos está tomarlas como vienen o convertirlas en un drama.

En estos días de regreso, conviene recordar el espíritu de las vacaciones. Calma, relax… Be water, my friend.

1 comentario:

  1. Es cierto que a veces perdemos los papeles por cosas que no tienen mucha importancia. ¿Qué quieres decir con be water?

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